jueves, 15 de diciembre de 2016

El Camino hacia el Empleo empieza en la Escuela


Un niño queda impresionado cuando ve por la tele cómo los bomberos apagan el fuego de un edificio y salvan de forma espectacular a sus inquilinos. Y dice con voz segura y firme:”de mayor quiero ser bombero”. Seguro que la mayoría de los bomberos nunca lo han dicho cuando eran niños. Y el que lo dijo cuando era niño, probablemente no ha elegido este camino cuando se hizo mayor. En la era de la inteligencia Artificial no tenemos todavía un GPS que nos orienta en nuestra “ruta” de la vida, nuestro currículum vitae. Pero lo que expresó el niño de forma graciosa, significa algo muy importante.
Un niño tiene curiosidad, ganas de conocer y saber, y hace preguntas a las que los padres a veces no saben cómo contestar con un lenguaje que el niño entiende y motiva. Un día mi hijo, tenía 5 años, sentado en el jardín de la casa me preguntó mirando al cielo: “¿Papá, de dónde vienen las nubes?” En este momento el padre, aunque no sea un científico, necesita saber divulgar la ciencia a un niño que aún no sabe lo que es la ciencia. ¿Por qué esta curiosidad se va perdiendo o debe perderse cuando crece?  ¿Puede ser que nuestro sistema educativo y los educadores no están preparados en la psicología del niño? ¿La educación no debería hacer un esfuerzo para mantener y fomentar esta curiosidad? Para aprender hay que tener ganas de aprender. Aprender debe ser algo apasionante no una tarea árida, una obligación sujeta al castigo.
(Foto de la Antwerp International School)

En esta dirección va la iniciativa de “educación positiva”, promovida por la red internacional IPEN (International Positive Education Network), cuyo objetivo es reunir a  profesores, padres,  académicos, estudiantes, escuelas, colegios, universidades, ong’s, empresas y gobiernos para promover la educación positiva, cambiar la práctica de la educación y reformar la política del gobierno.


Lisa Maree Bentley, representante global y embajadora en Bélgica de IPEN, está trabajando con la Antwerp International School (Escuela Internacional de Amberes) para crear un entorno de aprendizaje positivo en el aula, enfocado en las fortalezas de los estudiantes.  Emma Portier, periodista de la revista online Flanders Today, le hace esta entrevista que traduzco al castellano:

¿Cómo funciona la educación positiva?

LMB- El maestro cambia la pedagogía totalmente. En primer lugar, puedes distinguir entre un maestro inspirado  y los que están quemados o no se inspiraron. Es su manera de enseñar que hace la diferencia.
Los maestros se involucran con los estudiantes y empiezan a tener cuidado, enfocándose más en lo que los estudiantes hacen mejor que en lo que no están haciendo bien. Los niños pueden alcanzar su potencial con la mentalidad adecuada. La psicología positiva les enseña que todos tienen fortalezas.

¿Qué significa en la práctica en el aula?

LMB-Por ejemplo, un maestro podría usar un texto en la clase y enfocar las fortalezas de este texto. En la Escuela Internacional de Amberes hay un programa Mentes Jóvenes Felices para después de las horas lectivas, en el que hay sesiones de grupos donde también enseñaremos la atención plena, así como las técnicas para calmar y controlar las emociones.

¿Por qué cree Ud. que está faltando en las escuelas?

LMB- Personas diferentes tienen fortalezas diferentes. Las escuelas ponen el foco demasiado en el conocimiento académico. Es la razón por la que los estudiantes salen de la escuela desilusionados. Con la psicología positiva pueden descubrir que tienen sólidas aptitudes de creatividad y liderazgo, por ejemplo, en lugar de pensar ‘Soy un fracasado porque no soy bueno en matemáticas’.
El problema con las escuelas es que meten a todos los niños en el mismo saco. Nacimos individualmente y tenemos nuestra propia identidad. En lo que concierne a los padres, por mucho que piensen que pueden ayudar, la mayor parte del tiempo sus hijos lo pasan en la escuela.

¿Hasta qué punto estos programas han sido útiles?

LMB- El éxito que yo he constatado es que los estudiantes reconocen que no son tontos y que crece su confianza. También, niños con ansiedad lo hacen mejor frente a ella usando los ejercicios de plena atención. Mi esperanza es que los ministros belgas de la educación acepten esto como una iniciativa. Aquí los niños son juzgados a la edad de 11 años como quienes serán cuando sean mayores. Lo jóvenes tienen el potencial para ser lo que quieren ser. Haré absolutamente todo lo posible para introducir esto en las escuelas.

Fin de la entrevista.

Cuando yo tenía más o menos esa edad, tenía la certeza de que quería ser piloto de aviación. Me habían impresionado las hazañas de los cazas ingleses Spitfire de la RAF en los años finales de la II Guerra Mundial. Y seguramente habría seguido este camino, porque durante muchos años me ha apasionado la navegación aérea (hice la mili en las Unidades de Defensa de los Aeropuertos donde pude experimentar con un simulador de vuelo de la escuela de pilotos). Pero elegí ciencias. Me contagió con su entusiasmo mi profesor de ciencias del colegio (que además enseñaba inglés). Era un sacerdote que solo había estudiado ciencias durante dos años en la universidad. Pero tenía una forma amena y entusiasta de enseñar lo fascinante que es la ciencia. Sabía cautivar. Lo fundamental es la psicología del profesor, más que un conocimiento muy profundo y especializado de la materia que va a enseñar. Más que enseñar (que funciona solo en un sentido) hay que saber comunicar y compartir (que funciona en ambos sentidos).
En la Newsletter De Educación y Aptitudes de la OCDE de este mes de Diciembre 2016, que trata de la ciencia dicen: “La ciencia no es solamente tubos de ensayo y la tabla periódica: es la base de casi cada herramienta que usamos – desde el simple abrelatas hasta el explorador espacial más avanzado. Y lo más importante, la ciencia no es solo el dominio de los científicos. En el contexto de los flujos masivos de información y del cambio rápido, cada uno debe ser capaz hoy de ‘pensar como un científico’: de ser capaz de sopesar la evidencia y llegar a una conclusión. Con los altos niveles de desempleo juvenil, la desigualdad creciente, una brecha de género significante, y una necesidad urgente de estimular el crecimiento inclusivo  en muchos países, no podemos dejar pasar el tiempo para proveer la mejor educación posible para todos los estudiantes.”
La orientación real del camino para cualquier futura profesión y empleo empieza ya en la escuela secundaria, donde se entra en contacto con las diferentes disciplinas del conocimiento: historia, literatura, lenguas, ciencias, economía, religión y/o moral o ética.

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