lunes, 24 de febrero de 2014

Cambio e Innovación Social

Un artículo de Ana Díaz, responsable del LIIS de NSF.

Vivimos un momento histórico clave para la Innovación Social, con importantes retos y desafíos a los que deberemos dar solución si queremos crear un futuro sostenible para todos. Pero ¿qué es la Innovación Social?  Lo que en otros campos científicos, tecnológicos, o económicos sería incuestionable y estaría fuera de todo lugar, parece que no  ocurre lo mismo cuando hablamos de Innovación social. Cualquiera afirmaría que es imposible desarrollar innovaciones sin definir previamente “a qué” queremos que respondan, ni tampoco seremos capaces de desarrollar tecnología sin conocimientos tecnológicos o diseñar un modelo económico sin entender de economía.

Sin embargo, hablamos de Innovación Social sin acudir al conocimiento que nos proporciona la investigación en las Ciencias Sociales y Humanas para que podamos primero comprender y luego integrar en un marco de referencia sólido este concepto; tenemos que ser conscientes de que sólo de esta forma seremos capaces de entender de forma clara cuál es la situación en la que nos encontramos, a qué factores responde, qué retos nos plantea esa situación y finalmente qué acciones estratégicas deberemos abordar para poder superar esos desafíos.

En ICARO Think-Tank, de la Fundación Novia Salcedo, llevamos cuatro años profundizando en la materia, y abordando de este modo las posibilidades que nos da la Innovación Social para salir de esta grave crisis en la que nos encontramos. Para ello partimos del conocimiento de personas de autoridad provenientes de organizaciones de diversa naturaleza, incluyendo por encima de todo a la academia, integrando diversas disciplinas como son la psicología, la filosofía o la economía;  pero también nos apoyamos en el conocimiento que proviene de la acción de las empresas, las administraciones, las organizaciones sociales, y del punto de vista de los jóvenes, con los que Novia Salcedo trabaja directamente.

Y es que los retos a los que debemos dar respuesta suponen generar cambios importantes en un triple nivel, el nivel individual, el organizativo y el de la Sociedad, con una gran complejidad para su abordaje. Se requiere de un gran cambio que pase por diseñar un nuevo modelo económico y social pero sin olvidar, que el propósito de este cambio, aunque pueda parecer paradójico,  no sea otro que el de generar desarrollo económico y tecnológico, pero de forma sostenible para todos.  Es fundamental que en este proceso de cambio seamos conscientes de cuáles son los valores clave por los que apostamos, de cómo las personas pueden crear estos valores y de cómo las organizaciones pueden producir un impacto favorable en el desarrollo económico, social y medioambiental del entorno en el que operan. Los retos son de tal índole, que con frecuencia cunde el desánimo y nos falta coraje para abordar lo que realmente debería importarnos, que es nuestro futuro.

Ana Díaz en el IV Seminario Ícaro


Convencidos de este aspecto nos hemos propuesto conocer cuáles son las dinámicas organizativas que deben existir en las organizaciones que operarán en este nuevo orden económico y social. Hemos contrastado todos estos elementos en un estudio en el que han participado 450 personas procedentes de 22 organizaciones y hemos encontrado que deberán ser organizaciones que fomenten aspectos como la autonomía del individuo, la cooperación y la participación de las personas, el trabajo en equipo y la creación de conocimiento. Estas organizaciones deberán saber adaptar su cultura organizativa y su estrategia al entorno en el que operen. Será crucial que sepan adaptarse a los cambios a través de una cultura basada en enfoques flexibles, orientadas hacia al exterior, es decir, hacia el ser competitivas, pero a la vez miren hacia el interior, es decir, hacia el desarrollo de las personas. Deberán ser organizaciones que sepan cooperar y competir, que sepan gestionar y liderar a la vez. No se trata de que un elemento anule al otro sino de que sepan convivir, y sepamos integrarlos en una única visión estratégica. Todo ello, configurará lo que nosotros hemos denominado Empresas Modernas para el Desarrollo Humano y Social.

La innovación social es, por lo tanto, un proceso de cambio de las relaciones interpersonales e intergrupales, que debe perseguir el objetivo de pasar de ser unas relaciones de dominación a ser unas relaciones de igualdad y cooperación. Sólo así conseguiremos generar el entorno adecuado para que se produzca un intercambio de valor real entre personas y organizaciones. Las personas debemos considerar siempre qué costes tienen nuestras acciones a nivel individual, organizativo y social, desde todos los ámbitos en los que operamos, y así asegurar que el desarrollo que la innovación produzca en la sociedad sea un desarrollo humano y social; un desarrollo que esté dirigido a la competitividad de las empresas pero también al bienestar de las personas en el  largo plazo, y por ende al de las sociedades a las que estas organizaciones pertenecen.

Los planes estratégicos de las sociedades del futuro deberán pasar por incorporar los diferentes impactos que tenga una innovación. Habrá que estimar el impacto de las innovaciones desde un punto de vista político, tecnológico, económico, medio ambiental pero sin olvidarnos del impacto social, del impacto en los individuos y en las relaciones que éstos establecen individualmente y con otros grupos.


Estamos seguros de que no habrá un desarrollo tecnológico y económico sostenibles sin que se produzca antes una innovación social. Integremos ya todos estos enfoques para poder dar respuesta a los grandes retos que tenemos hoy día delante.

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