jueves, 11 de julio de 2013

Estudiar Ciencias: Por qué y para qué (III)


Rosa Miren Pagola anima a los jóvenes a que salgan fuera del país (ver el artículo anterior). “Fuga de cerebros”, lo llaman algunos. Como si el país donde vives fuera una prisión. Yo no me “fugué” de Flandes. Ni tampoco alguien como Koen Vandenbroeck, otro flamenco de Flandes,  Doctor en Biología Molecular por la Universidad KU Leuven, que ha venido a dirigir el Laboratorio de Neurogenómica de la Universidad del País Vasco, después de haber estado en Italia, Irlanda y el Reino Unido.

Hay que ver esto de una manera positiva como lo hace  Álvaro Fernández Ibáñez, elegido ‘joven líder’ por el Foro Económico Mundial, y que dirige SharpBrains.com, una empresa de investigación del mercado de aplicaciones de la ciencia del cerebro con sede en San Francisco. Estudió económicas en la Universidad de Deusto, con Erasmus en la Universidad de Amberes y después en la Universidad de Stanford. Dice en una columna suya en El Correo de este 11 de Julio (Fiesta oficial de “las espuelas doradas’ – 1302 - de Flandes) que “La ‘fuga de cerebros’ es una inversión.”

Álvaro Fernández Ibáñez cuestiona esta expresión y opina que está basada en concepciones anticuadas de la economía, de la sociedad y de la neurociencia. Dice  que desde el punto de vista económico es bueno contar con una red amplia y densa de españoles por el mundo, y que “Estos ‘españoles en el mundo’ que nos muestra el programa de TVE del mismo nombre son los mejores embajadores de la marca España en sus respectivas comunidades, con un impacto igual o mayor que nuestra selección de fútbol, generando muchos beneficios directos e indirectos.” Además hoy, por estar fuera, no se pierde necesariamente el contacto. “Mantener el contacto con nuestros familiares, amigos y colegas profesionales es una cuestión de abrir Skype y decir ‘hola’ en tiempo real, en vez de una dilatada correspondencia por correo.” Y nos hace recordar que estamos en Europa, “Como miembros de la Unión Europea, podemos trabajar sin trabas legales significativas en 28 países, en vez de ser considerados como ciudadanos de tercera clase.” Opina que “Lo que todo esto implica es que la ‘fuga’ no es tal fuga, sino una experiencia vital más o menos larga en función de las realidades y preferencias personales, profesionales y familiares de la persona en cuestión.” Termina su columna haciendo un paralelismo con el Camino de Santiago al citar a Machado: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. Cada joven debe encontrar y andar su propio camino académico, y profesional…

6.- Biología. La profesora Ellen Decaestecker es investigadora en la unidad de investigación “Biología Acuática” fundada en 2008 en Kulak, el campus satélite de la KU Leuven en Kortrijk, Flandes Occidental, que dirige con otros dos colegas. Investigan también 11 doctorando y 3 post doctorados. Describe con detalle su investigación de los cladóceros en la revista Science@Leuven en una entrevista que lleva como título ‘Ningún biólogo es una isla’. La biología no es una isla aparte en la ciencia. Por ejemplo necesita de las matemáticas para construir modelos y en el área de la genómica necesita la colaboración de bio-informáticos. “El arte no es por definición poder hacer todo esto uno mismo, el arte es saber comunicar más allá de la fronteras de las disciplinas… Debemos salir de nuestra zona de confort y colaborar con especialistas en otros dominios.”

Ellen Decaestecker tiene mucha razón. La ciencia es cada vez más interdisciplinar. No es totalmente nuevo. Lo era ya en muchos aspectos hace decenios.  Louis P. Hammett, prestigioso profesor de química de la Universidad de Columbia, EEUU, escribió en 1940 en el Prólogo de su libro "Physical Organic Chemistry", “Uno de los sucesos más comunes en el desarrollo de la ciencia es que la necesaria subdivisión de los temas conduce al abandono temporal de los fenómenos que se encuentran en la frontera entre las áreas especializadas. Tarde o temprano esta deficiencia se convierte en algo demasiado patente para ser pasado por alto, y una nueva especialidad hace su aparición. Algo así ha venido ocurriendo en los últimos dos decenios en la frontera entre la química física y la química orgánica. Por un tiempo fue casi una cuestión de honor para químicos físicos y orgánicos el profesar ignorancia del área del otro, y sigue siendo un útil mecanismo de defensa, si es necesario alguno, para excusar el hecho de que la especialización implica limitación, así como intensificación del conocimiento. Mientras tanto ha tomado cuerpo un hecho, una generalización, y una teoría que puede ser adecuadamente llamada 'química orgánica física'. El nombre implica la investigación de los fenómenos de la química orgánica por métodos cuantitativos y matemáticos."

“¿Por qué los jóvenes deberían elegir el estudio de la biología?”, preguntan a Ellen Decaestecker. Y contesta: “Tu pasión por el tema, y por amor a la naturaleza. Para los biólogos hay salidas profesionales muy diversas, sobre todo si estás muy motivado por tu profesión. Es un dominio muy amplio, tanto en lo que concierna los temas que estudias, como las disciplinas. Miras a la naturaleza desde una perspectiva fisiológica y ecológica, lo cual produce un amplio abanico de aproximaciones y nociones. Aparecen en todas partes “bio” científicos: biomédicos, bio-ingenieros, biofísicos, bioquímicos, y siga enumerando. ¿No es una buena indicación que  la biología es importante, y que las personas con una formación en la biología son muy demandadas en la sociedad?”.

¿Y qué cuentan los jóvenes titulados? Jens Warrie es uno de ellos. Dice que ha elegido la biología porque, según él, es la ciencia más interesante: “Aprendes cómo está hecha la naturaleza, desde la molécula hasta el ecosistema.” A los que dudan aconseja que no entren en pánico, que se informen bien.

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