viernes, 25 de enero de 2013

Sobre la Transparencia y Buen gobierno

Por Xabier Gómez Etxebarria, estudiante de 4º curso de Historia y miembro del Ícaro Joven de Novia Salcedo
El pasado 17 de enero tuvo lugar en el Palacio Urgoiti de Munguía el III Seminario de Ícaro Think Tank organizado por Novia Salcedo Fundación. En este tercer encuentro los asistentes se reunieron en torno a una idea “Transparencia y Buen Gobierno en las Organizaciones”.
El objetivo de este encuentro, era dibujar una hoja ruta de la transparencia y buen gobierno de las organizaciones de cara a enfrentar el futuro de la sociedad. Por tal motivo, NSF se puso en contacto con  Albert Serra, Director del Instituto de Gobernanza y Dirección Pública de ESADE., quien acepto gustosamente la invitación lanzada por la Fundación bilbaína.
Era la primera vez que visitaba el Palacio Urgoiti, y sinceramente me quedé impresionado. Quizá la mañana lluviosa y neblina ayudó a darle un toque misterioso al Palacio. De todos modos me suscitó interés por conocer su historia. Me pareció extraño que estuviese emplazado en ese lugar, en medio de la nada. Por ello hice uso de mi móvil y eché un vistazo en Internet. Resulta que la edificación de este Palacio Barroco data del siglo XVII y su estratégico enclave original, Galdakao, dominaba los caminos de Arratia y Zornotza. Su propietario fue Don Miguel Vélez de Larrea, quien contrajo matrimonio con Jacinta Adán de Yarza, cuya familia poseía un mayorazgo importante. Debido al enclave en el que se situó originariamente, el Palacio tuvo huéspedes con sobrada reputación, uno de ellos por ejemplo, fue el infante Don Carlos de Borbón, el pretendiente al trono y rival de Isabel II. Ya en el siglo XX, el Palacio fue expropiado y derribado para la construcción de una autopista. El propietario del Palacio, decidió desmontarlo piedra a piedra y no fue sino años más tarde cuando se comenzó la reconstrucción. Sin embargo, debido a las inundaciones de 1983 las piedras se movieron de posición y hubo que comenzar un complejo proceso de catalogación con técnicas arqueológicas para ubicar cada piedra en el sitio que le correspondía.
Una vez  analizado el lugar de encuentro, doy paso al III encuentro de Ícaro Think Tank. La apertura al encuentro la realizó con una breve introducción, Sabino Ayestarán, Catedrático Emérito de  Psicología Social de la UPV-EHU y  coordinador de Icaro Think Tank. Su largo historial de docencia le permitió introducir unos conocimientos básicos a los oyentes sobre  el liderazgo y la evolución que ha tenido en el tiempo de la investigación, llegando a prevalecer en la actualidad la concepción de liderazgos éticos , compartidos y/o transformacionales. Una vez que concluyó su presentación, Ayestarán dio paso a la ponencia de Albert Serra.
El profesor Serra comenzó su discurso haciendo una referencia a la utilidad de la transparencia. Desde su perspectiva, la transparencia es un medio para luchar contra la corrupción y como forma de que la ciudadanía participe en la idea de Buen Gobierno. Inevitablemente Serra hizo continuas referencias a la situación actual, donde la corrupción está a la orden del día en todos los periódicos de ámbito nacional. Pronunció algo que se me quedó grabado en la memoria, y es que quizá a los poderes del Estado les interesaba que los casos de corrupción estuviese en primera plana para evitar o camuflar el verdadero problema, LA MALA GESTIÓN PÚBLICA que ha sido protagonizada por los partidos políticos que han estado en el Gobierno, Comunidad Autonómica, Alcaldía...

Para Albert Serra la corrupción supone un mínimo problema dentro de la gravedad en la que se encuentra España. Puso como ejemplo, el dinero que se está manejando en estos casos de corrupción, que no llega ni a la ínfima parte de lo que necesita el Erario Público para sacar adelante todos los objetivos que se le ha impuesto desde Europa.
Pero a pesar de todo, la corrupción no es sólo protagonizada por el sector público, también el sector privado cuenta con la connivencia, ya que promueve el juego en el que se han visto envueltos. Por ello, afirmó Serra, España tiene un problema de reestructuración con la élite privada y según él hay que dejar bien claro que el propio sistema no puede tolerar la corrupción. Otro ejemplo que puso Serra de esa complicidad entre el sector privado y público, fue el archifamoso caso del aeropuerto de Castellón. Sin embargo Albert Serra afloró una cuestión importante, y es que no todo está perdido, o si se quiere ver desde otra perspectiva, hay luz al final del túnel. Me explico. Que el yerno del Rey este siendo investigando por los poderes judiciales es un claro ejemplo de que hay personas o instituciones que están haciendo frente a esta mala conducta. El problema estriba en la movilidad que disponen aquellos que inician procesos judiciales a cargos públicos o en la esfera de éstos.  
La ponencia prosiguió y uno de los temas más a tener en cuenta fue cuando habló de los beneficios sociales en las inversiones de infraestructuras. Serra dejó claro que cada inversión debe ser beneficiosa para TODOS y no sólo para unos pocos, ya que la mala gestión tiene sus consecuencias en el territorio y entre la población.
Para finalizar su presentación Albert Serra subrayó la importancia que tiene el cambio de mentalidad entre la ciudadanía, ya que el principal valedor del cambio que se tiene que producir, debe nacer de la conciencia de cada uno de nosotros.
Sinceramente tenía muchas ganas de escuchar a Albert Serra, especialmente en estos tiempos tan opacos donde la gestión, y por ende, los gestores públicos, están en la mirilla de todo ciudadano. La verdad es que no me defraudó en absoluto las palabras de Serra. En mi opinión, fue muy productivo para todos los presentes. Creo que Serra consiguió lo que quería, y es que todos los presentes saliéramos del Palacio con un cambio o al menos con otra perspectiva de cómo debemos de cambiar la situación. El encuentro prosiguió con otras actividades a lo largo del día, pero enero es mes de exámenes y tuve que marcharme a estudiar. El camino de vuelta en coche me dio que pensar sobre lo dicho
La corrupción en España no es una enfermedad, sino una verdadera epidemia que ha marcado la pauta de comportamiento de la clase política española las últimas décadas, no todos es cierto, pero quienes sabían lo que pasaba, miraban para otro lado. Estos “aires de corrupción” cómo describió hace unos días un periodista en un periódico nacional (en referencia a los escándalos que han salido a público los últimos años),  no es algo novedoso en la Historia de España. Por algo la Picaresca es un género literario de marcado carácter español. Aún así y a pesar de la zozobra financiera en la que se halla España, en peores escenarios se ha encontrado.
En mi opinión y creo que es vox populi, es el momento de regenerar el sistema. Haciendo un símil con el Palacio Urgoiti, diré que para regenerarlo es necesario catalogar las piedras que están en mal estado para restaurarlas y así no perturben la estructura palaciega, contaminando las demás piedras en buen estado.
Concluiré este texto haciendo referencia a una locución latina, la Damnatio Memoriae, que significa literalmente “condena de la memoria”. Según era tradición entre los antiguos romanos, tras la muerte de un emperador, el senado romano se reunía para hacer una valoración del reinado del emperador fallecido, y valorar si merecía un culto público o no. Si el senado decretaba oficialmente la damnatio memoriae, se procedía a eliminar todo cuanto recordara al condenado: imágenes, monumentos, inscripciones, e incluso se llegaba a la prohibición de usar su nombre. Pues bien, hoy en día, a todo aquel acusado de malversar fondos públicos o de llevar una conducta impropia de un cargo público, a muchos (468 para ser exactos) se les ha indultado y en el peor de los casos se les asciende para buscar su complicidad. Cada uno que piense por sí mismo.

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