lunes, 2 de julio de 2012

Los Jefes de Estado del Mundo reconocen que los progresos para cumplir los objetivos del Milenio son insuficientes




La Cumbre Rio+20 ha terminado sin optimismo ni satisfacción. Algunos extractos de la Declaración Final de la Cumbre “El Futuro que queremos” (de más de 50 páginas) de los Jefes de Estado son expresivos, y más aún si se lee entre líneas…

“Los Jefes de Estado y de Gobierno y los representantes de alto nivel reunidos en Río de Janeiro (Brasil) del 20 al 22 de junio de 2012,

Reconocemos que es necesario incorporar aun más el desarrollo sostenible en todos los niveles, integrando sus aspectos económicos, sociales y ambientales y reconociendo los vínculos que existen entre ellos, con el fin de lograr el desarrollo sostenible en todas sus dimensiones que en los 20 años transcurridos desde la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de 1992 los avances han sido desiguales, incluso en lo que respecta al desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza.

Recalcamos la necesidad de avanzar en la aplicación de los compromisos anteriores. Reconocemos además que es necesario acelerar los avances hacia la eliminación de las diferencias entre países desarrollados y países en desarrollo, y de crear y aprovechar las oportunidades de lograr el desarrollo sostenible mediante el crecimiento económico y la diversificación, el desarrollo social y la protección del medio ambiente.

Con ese fin, subrayamos que sigue siendo necesario un entorno propicio en los planos nacional e internacional, así como una cooperación internacional ininterrumpida y reforzada, especialmente en las esferas de las finanzas, la deuda, el comercio y la transferencia de tecnología según lo acordado mutuamente, y de la innovación, el espíritu de empresa, la creación de capacidad, la transparencia y la rendición de cuentas.

Reconocemos la diversificación de los actores y los interesados que se dedican a la búsqueda del desarrollo sostenible. En ese contexto, afirmamos que sigue siendo necesaria la participación plena y efectiva de todos los países, en particular los países en desarrollo, en la adopción de decisiones a nivel mundial.

Reconocemos que en los 20 años transcurridos desde la Conferencia de las
Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de 1992 los avances han sido desiguales, incluso en lo que respecta al desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza.

Reconocemos que desde 1992 los progresos han sido insuficientes y se han registrado contratiempos en algunos aspectos de la integración de las tres dimensiones del desarrollo sostenible, agravados por las múltiples crisis financieras, económicas, alimentarias y energéticas, que han puesto en peligro la capacidad de todos los países, en particular los países en desarrollo, para lograr el desarrollo sostenible. A este respecto, es esencial que no demos marcha atrás a nuestro compromiso con los resultados de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo. Reconocemos además que uno de los principales problemas actuales de todos los países, especialmente los países en desarrollo, es el impacto de las múltiples crisis que afectan al mundo hoy en día.”

Una Declaración llena de buenas intenciones y recomendaciones, pero muy genéricas, poco ambiciosas y falta de acuerdos y compromisos concretos. Muchos de los participantes no estaban orgullosos de lo que han firmado. No ha existido una voluntad política real para ir más allá que un cumplimiento de mínimos.

Bradley Brooks de Associated Press lo llama “the unhappy environmental Summit” (“la Cumbre infeliz del medio ambiente”)

En 1992 la niña Severn Suzuki de 12 años emocionó a los participantes de la Cumbre de Rio de Janeiro con su discurso desafiante. La emoción ha durado muy poco…





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