domingo, 9 de noviembre de 2008

“Para tener una Química Académica potente, hay que tener una Industria Química potente”

Es la opinión de José Elguero (*) expresada cuando fue entrevistado por Manuel Martín Lomas (**) en el número de octubre 2008 de CICNetwork, la revista semestral de los Centros de Investigación Cooperativa de Euskadi. Dice que “La debilidad del sector químico español – con la excepción de las petroquímicas que, pese a ser muy poderosas tienen poca investigación – se ve en que las empresas no están mucho mejor que hace veinte años porque siguen muy frágiles: se crean pocas nuevas y escasean de capital español mayoritario…” Para remediarlo dice que “la industria española es tan débil que hay que ayudarla…Y una de las maneras de ayudarla es transferirle conocimiento, porque, si no algunos no van a sobrevivir.” Y para que sea así debe implicarse a las instituciones públicas para que apoyen más a las empresas que investigan.

Todo esto es verdad, y las grandes empresas químicas que operan en España, que son bastantes, no tienen su sede aquí. Pero también es verdad que estas grandes multinacionales toman ellas mismas la iniciativa de investigar, y algunas tienen centros de investigación repartidos en varios países lejos de sus sedes principales.

¿Por qué no se intenta convencerlas o atraerlas para hacer investigación también en España? Ya en el año 2005 escribí (***): “Teniendo en cuenta la estructura de la industria química en España, de gran volumen total pero poco española (en el “ranking” Financial Times 500, no figura ninguna empresa química española), habría que conseguir, con el apoyo de las instituciones, que las multinacionales que operan en España cuenten más con la colaboración de centros de I+D españoles, integrándolos en sus programas de investigación, sobre todo sabiendo que la Comisión Europea estimula la I+D cooperativa entre países y empresas dentro de la UE.”
¿Y las PYMEs? Si individualmente no pueden invertir en I+D les puede resultar más fácil, unidas por sectores en clusters innovadores, en los que quedan integrados centros de investigación universitarios y/u otros. Estos clusters son algo más que comerciales. Leer más sobre esto aquí.
Una industria química propia más fuerte, que dedica esfuerzos a la I+D, apalancará la educación científica y atraerá más jovenes a estas carreras. Además, el paso de la investigación académica a la investigación industrial, abre la vía a otras carreras profesionales en las empresas.


(*) José Elguero, Doctor en Ciencias Químicas, está vinculado al Instituto de Química Médica del CSIC. Es Premio Nacional Ramón y Cajal (1993)
(**)Manuel Martín Lomas, Doctor en Ciencias Químicas, es Director científico de CICbiomaGune
(***) R. Aga, “I+DT - Una prioridad para una industria de proceso sostenible y competitiva”, Ingeniería Química Nº 428, Octubre 2005.

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